Índice de contenidos
- 1 ¿Qué son los sulfitos?
- 2 ¿Qué alimentos tienen sulfitos?
- 3 Efectos nocivos de los sulfitos en alimentos en el cuerpo humano
- 4 Si quieres reducir el consumo de sulfitos en alimentos
- 4.1 Sulfitos y su uso en la industria alimentaria
- 4.2 Diferencias entre sulfitos naturales y añadidos
- 4.3 Buscar sulfitos en el etiquetado
- 4.4 Evita el consumo de carne picada envasada.
- 4.5 ¿Es posible evitar completamente los sulfitos?
- 4.6 Busca alternativas más caseras
- 4.7 Si quieres que te ayudemos a mejorar tu salud ponte en conctacto con nosotras
- 5 Preguntas frecuentes sobre los sulfitos en los alimentos
En Nutt somos un equipo de nutricionistas y especialistas en salud que te ayudamos a entender lo que realmente comes, para que puedas tomar decisiones conscientes y cuidar tu salud a largo plazo. Analizar los aditivos, como los sulfitos, es clave para reducir riesgos y apostar por una alimentación más natural.
Los sulfitos son aditivos ampliamente utilizados en la industria alimentaria para conservar los alimentos, evitar su fermentación no deseada y prolongar su vida útil. Sin embargo, han sido objeto de controversia debido a su posible impacto en la salud, especialmente en personas sensibles o con alergias.
En este artículo, exploramos qué son los sulfitos, en qué alimentos se encuentran, cuáles son sus efectos en el organismo y cómo podemos reducir su consumo. Además, te daremos algunos consejos prácticos para identificarlos en las etiquetas y optar por alternativas más naturales.
📌 Si te preocupa la calidad de tu alimentación y quieres aprender más sobre los aditivos alimentarios, sigue leyendo!
¿Qué son los sulfitos?
Los sulfitos en alimentos son aditivos conservantes, utilizados en industria alimentaria para detener o retrasar el crecimiento de microorganismos y también evitar la acidificación o la fermentación no deseada e incluso la descomposición de los mismos.
Por lo tanto los sulfitos nos permiten alargar la vida útil de los alimentos, evitando cambios organolépticos, como son el aspecto y el sabor y, además, evitan el crecimiento no deseado de microorganismos.
Como aclaración para aquellos que padezcan quimiofobia es importante resaltar que los sulfitos no suponen un riesgo para la salud de la población. Por lo que se considera como un aditivo eficaz y seguro.
¿Por qué algunas personas son más sensibles a los sulfitos?
La mayoría de las personas pueden consumir sulfitos sin problema, pero ciertos grupos pueden experimentar reacciones adversas. Se estima que entre un 3 y un 10% de los asmáticos son especialmente sensibles a los sulfitos, pudiendo experimentar crisis asmáticas tras su ingesta (Vally et al., 2009). Además, algunas personas presentan urticaria, irritaciones digestivas o incluso migrañas tras consumir alimentos con sulfitos.
¿Los sulfitos afectan la microbiota intestinal?
Los estudios sobre el impacto de los sulfitos en la microbiota intestinal son aún limitados, pero algunos expertos sugieren que el consumo elevado y frecuente de estos aditivos podría alterar el equilibrio de bacterias beneficiosas en el intestino. Esto se debe a su capacidad para inhibir el crecimiento microbiano, lo que podría afectar a las bacterias probióticas esenciales para la digestión y la salud intestinal.
¿Qué alimentos tienen sulfitos?
Podemos encontrar sulfitos en distintos alimentos:
Alimentos que contienen sulfitos
- Vino y la cerveza
- Productos y derivados cárnicos: preparados de carne picada, hamburguesas, longanizas, albondigas.
- Crustáceos o moluscos
- Conservas
- Preparados a base de cereales
- Frutas y hortalizas desecadas: pasas, albaricoques, higos, tomates secos.
- Zumos envasados: solo está autorizado el uso de sulfitos en zumos de:
- naranja, pomelo, manzana y piña destinados a la distribución a granel (en establecimientos de comidas para llevar)
- en zumo de lima y limón
- y en zumo de uva, no fermentado, para uso sacramental.
- Bebidas aromatizadas: El uso de sulfitos en bebidas aromatizadas está restringido a:
- bebidas aromatizadas sin alcohol que contengan zumo de frutas a partir de concentrados
- y bebidas aromatizadas sin alcohol que contengan al menos 235 g/l de jarabe de glucosa.
A pesar de la gran cantidad de productos que podemos encontrar que contengan sulfitos, su uso está regulado, ya que este tipo de aditivo puede desarrollar reacciones alérgicas.
¿Te preocupa el posible impacto de los sulfitos en tu salud?
Nuestro equipo de nutricionistas te ayudamos a entender lo que realmente comes, para que puedas tomar decisiones conscientes y cuidar tu salud a largo plazo.
Efectos nocivos de los sulfitos en alimentos en el cuerpo humano
Es necesario un control de la ingesta de sulfitos. Es por eso que agencias como AECOSAN recomiendan un máximo de 0,7 mg/kg de peso corporal, ya que una ingesta superior de sulfitos puede desarrollar efectos adversos.
Algunos de los efectos adversos asociados al consumo de sulfitos en personas con deficit de la enzima sulfito-oxidasa, personas alérgicas o sensibles a los sulfitos son:
- cefaleas y migrañas
- crisis asmática
- urticaria
- irritación del tratado gastroinestinal
- shock anafiláctico en personas con alergia
De los pocos estudios que se han realizado, se ha dispuesto que los sulfitos no son considerados como genotóxicos. Y en cuanto a la toxicidad crónica, carcinegenicidad y toxicidad para la reproducción no muestra ningún efecto (en exposición oral a través de la dieta, sonda o agua potable).
También existe una pérdida de calidad nutricional en aquellos productos que contienen sulfitos, debido a que estos pueden llegar a degradar la vitamina B1, esencial para el desarrollo hormonal y para el mantenimiento de las funciones del corazón, el sistema nervioso y el sistema digestivo.
Si quieres reducir el consumo de sulfitos en alimentos
Desde Nutt te ofrecemos unos tips fundamentales que te ayudarán a reducir el consumo de productos que contengan sulfitos.
Sulfitos y su uso en la industria alimentaria
Aunque los sulfitos tienen una función conservante, no solo se usan para prolongar la vida útil de los productos. También se emplean para mejorar el aspecto de ciertos alimentos, evitando que se oxiden o pierdan color. Por ejemplo, en los crustáceos y moluscos ayudan a mantener su color fresco y en la carne picada evitan el tono marrón que aparece por la oxidación. Esto puede hacer que los productos parezcan más frescos de lo que realmente son.
Diferencias entre sulfitos naturales y añadidos
Los sulfitos no solo se encuentran en los alimentos procesados. También se producen de forma natural en algunos productos fermentados, como el vino y la cerveza, debido al proceso de fermentación. Sin embargo, los sulfitos añadidos en la industria alimentaria suelen usarse en concentraciones más elevadas, lo que aumenta la exposición total a este aditivo.
Buscar sulfitos en el etiquetado
Saber leer el etiquetado nutricional es clave para saber seleccionar mejor los alimentos. Es por eso que te recomendamos que siempre que tengas que comprar un productos envasado o preelaborado comprobarás si tiene este aditivo.
Lo podrás encontrar en el listado de ingredientes en aquellos alimentos que tienen más de 10 mg/Kg – 10 mg/l:
- Dióxido de azufre (E220).
- Sulfito sódico (E221).
- Sulfito ácido de sodio (E222).
- Metabisulfito sódico (Disulfito sódico) (E223).
- Metabisulfito potásico (Disulfito potásico) (E224).
- Sulfito cálcico (E226).
- Sulfito ácido de calcio (Bisulfito cálcico) (E227).
- Sulfito ácido de potasio (Bisulfito potásico) (E228).
Evita el consumo de carne picada envasada.
Las carnes picadas que vienen envasadas contienen sulfitos para evitar que adquieran un color marrón, ya que su oxidación es muy rápida.
Lo mejor es que te dirijas al mercado y que pidas la pieza de carne que desees y que te la piquen en el momento.
Con esa carne puedes hacer recetas tan divertidas como las que te ofrecemos desde nuestra web, por ejemplo, una deliciosa Ternera San Choy Bau
¿Es posible evitar completamente los sulfitos?
Eliminar por completo los sulfitos de la dieta puede ser complicado, ya que están presentes en muchos alimentos comunes. Sin embargo, optar por productos frescos, evitar carnes procesadas y preparar zumos y salsas caseras puede reducir significativamente su consumo. También es clave aprender a leer las etiquetas y familiarizarse con los códigos E-220 a E-228, que identifican los distintos tipos de sulfitos.
Busca alternativas más caseras
Si quieres eliminar los sulfitos en alimentos, lo mejor será preparar tus propios zumos, salsas, hamburguesas… ¡Experimenta y diviértete cocinando!
Si quieres que te ayudemos a mejorar tu salud ponte en conctacto con nosotras
Nuestro equipo de dietistas especializadas te acompañará.
En general, los sulfitos cumplen una función importante en la industria alimentaria y su consumo dentro de los límites establecidos es considerado seguro para la mayoría de la población. Sin embargo, las personas sensibles, especialmente los asmáticos y aquellos con alergias, deben limitar su ingesta y estar atentos a los productos que los contienen.
Preguntas frecuentes sobre los sulfitos en los alimentos
¿Qué son los sulfitos en los alimentos?
Son aditivos conservantes que se utilizan para evitar la fermentación, oxidación o deterioro de los alimentos. Ayudan a alargar la vida útil de muchos productos y a mantener su aspecto y sabor.
¿Qué alimentos contienen sulfitos?
Los encontramos principalmente en vinos, frutas desecadas, zumos, crustáceos, conservas, carnes procesadas (como hamburguesas y albóndigas), productos precocinados y bebidas aromatizadas.
¿Pueden provocar alergias o intolerancias?
Sí. Algunas personas, especialmente asmáticas, pueden experimentar reacciones como urticaria, migrañas, irritaciones digestivas e incluso crisis asmáticas tras consumir productos con sulfitos.
¿Cómo puedo saber si un alimento contiene sulfitos?
Fíjate en el etiquetado. Si contiene más de 10 mg/kg o 10 mg/l de sulfitos, debe indicarse. Los reconocerás por los códigos E-220 a E-228.
¿Es posible evitar completamente los sulfitos?
Es complicado, pero puedes reducirlos significativamente cocinando en casa, evitando productos procesados, y eligiendo alimentos frescos sin aditivos.

Farmacéutica y dietista-nutricionista colegiada CV00443, fundadora y directora de Nutt Consejo Nutricional, un centro de referencia en nutrición clínica y digestiva en Valencia. Desde hace más de 16 años ayudo a las personas a mejorar su bienestar físico y emocional a través de una alimentación personalizada, basada en la evidencia científica y en la escucha real del cuerpo.
Mi trabajo se centra en entender la causa de los síntomas, no en poner parches temporales. En consulta abordo desde patologías digestivas complejas —como SIBO, disbiosis intestinal, síndrome del intestino irritable, histaminosis o intolerancias alimentarias— hasta desequilibrios hormonales vinculados a la perimenopausia, la menopausia o el hipotiroidismo, sin olvidar la influencia de la microbiota, el estrés y las emociones en cada proceso metabólico.
Formada en Farmacia y Nutrición Humana y Dietética, siempre he buscado unir la mirada científica con la comprensión humana. Mi enfoque no es solo técnico: creo que comer bien no es seguir una lista de prohibiciones, sino reconciliarse con la comida y con el cuerpo, aprendiendo a interpretarlo y a cuidarlo. Por eso, en Nutt trabajamos con un equipo multidisciplinar que integra nutrición, psiconutrición, educación alimentaria y terapia de apoyo, ofreciendo soluciones completas y sostenibles.
En los últimos años me he especializado en nutrición hormonal femenina y menopausia, un campo en el que combino la práctica clínica con la divulgación científica. Creo firmemente que la salud de la mujer no puede reducirse a calorías o peso, sino que necesita entender su fisiología, sus cambios hormonales y su historia vital. Por eso divulgo activamente sobre temas como los fitoestrógenos, la resistencia a la insulina en la perimenopausia, el papel de la microbiota en la regulación hormonal o la relación entre alimentación, descanso y deseo sexual.
Además de la práctica clínica, soy colaboradora habitual en medios de comunicación nacionales como ABC Bienestar, donde publico artículos semanales sobre nutrición y salud con rigor y lenguaje cercano. También participo en espacios televisivos como Saber Vivir o À Punt, y en medios locales como Levante TV, siempre con el objetivo de acercar la ciencia de la nutrición al día a día de las personas. Mi labor divulgativa busca desmontar mitos, ofrecer claridad y empoderar a quienes buscan mejorar su salud sin caer en dietas restrictivas ni soluciones milagro.
He formado parte de distintos proyectos educativos y charlas profesionales, y actualmente compagino la dirección de Nutt con la escritura de un libro sobre la menopausia —una obra que combina ciencia y narrativa para ayudar a las mujeres a entender esta etapa con libertad y autoconocimiento—. También diseño protocolos personalizados de nutrición digestiva, hormonal y metabólica, adaptados a cada paciente, porque no hay dos organismos iguales ni dos historias de salud idénticas.
Mi propósito es acompañar a las personas a reconectarse con su cuerpo desde la comprensión y la ciencia, guiarlas con cercanía y ofrecerles herramientas reales para recuperar su energía, su bienestar digestivo y su equilibrio hormonal. En Nutt trabajamos con esa filosofía cada día: alimentar con propósito, enseñar con evidencia y cuidar con empatía.
Si deseas saber más sobre cómo la nutrición puede transformar tu salud digestiva, hormonal o emocional, te invito a descubrir mi trabajo en Nutt, leer mis artículos en prensa o agendar una primera consulta personalizada. Porque cuidar de ti empieza por entenderte.
