Índice de contenidos
- 1 Clasificación del IMC para adultos
- 2 ¿Tu IMC está fuera del rango y no sabes qué significa para ti?
- 3 El IMC como indicador de salud: ¿Realmente preciso?
- 4 Limitaciones del IMC: Más allá del peso y la altura
- 5 ¿Qué dicen los estudios científicos del IMC?
- 6 Más allá del IMC: herramientas adicionales
- 7 El papel de la composición corporal: ¿grasa o músculo?
- 8 Alternativas y complementos al IMC: ¿son más precisos?
- 9 Conclusiones: considerando la complejidad de la salud
- 10 ¿Te gustaría conocer tu composición corporal??
- 11 Preguntas frecuentes sobre el IMC
El índice de masa corporal (IMC) se ha utilizado durante décadas como una forma rápida de valorar el estado nutricional de una persona. Pero, ¿sigue siendo válido hoy? ¿Qué otras herramientas tenemos para medir la salud real?
En nuestro centro especializado en salud y nutrición en Valencia, analizamos cada caso desde un enfoque clínico, no desde una simple fórmula.
El IMC (Índice de Masa Corporal) es una fórmula matemática que relaciona el peso y la altura de una persona. Se calcula dividiendo el peso en kilogramos por la altura en metros al cuadrado.
Fue ideado por el estadístico Adolphe Quetelet y adoptado por la OMS como herramienta poblacional para clasificar el peso corporal.
Expresando la masa en kilogramos y la estatura en metros cuadrados.
Por ejemplo, para el caso de una persona con un peso de 60 kg y con una talla de 1.60 m, se calcularía de la siguiente manera:
Esta persona, tendría un IMC de 23,4 kg/m2
Una vez que tenemos el dato, es muy fácil de realizar (y que seguramente por eso se ha utilizado tanto) se compara con una tabla de clasificación aportada por la OMS, que adoptó esta medida desde 1980 para evaluar el sobrepeso y obesidad en adultos.
Clasificación del IMC para adultos
| Rango de IMC (kg/m²) | Clasificación |
|---|---|
| < 16.5 | Bajo peso severo |
| ≥16.5 – <18.5 | Bajo peso |
| ≥18.5 – <25 | Peso normal |
| ≥25 – <30 | Sobrepeso |
| ≥30 – <35 | Obesidad tipo 1 (moderada) |
| ≥35 – <40 | Obesidad tipo 2 (severa) |
| ≥40 | Obesidad tipo 3 (mórbida) |
El IMC como indicador de salud: ¿Realmente preciso?
Aunque se ha usado durante años para evaluar riesgos de salud, el IMC no diferencia entre grasa y músculo. Dos personas con el mismo IMC pueden tener perfiles metabólicos y físicos totalmente opuestos.
En población deportista o en mujeres con cambios hormonales, puede ser especialmente inexacto.
Limitaciones del IMC: Más allá del peso y la altura
A pesar de su amplia aplicación, el IMC tiene limitaciones significativas. Una crítica común es que no distingue entre masa grasa y masa magra. Esto significa que dos personas con el mismo IMC pueden tener composiciones corporales muy diferentes, lo cual es crucial para evaluar la salud de manera precisa.
- No mide porcentaje de grasa ni músculo
- Ignora la distribución de grasa (visceral vs. subcutánea)
- No tiene en cuenta la edad, el sexo o el contexto hormonal
Es útil a nivel poblacional, pero pobre como diagnóstico individual.
¿Qué dicen los estudios científicos del IMC?
Varios estudios científicos han abordado la eficacia del IMC como predictor de salud. Un artículo publicado en el «American Journal of Epidemiology» en 2016 examinó la relación entre el IMC y la mortalidad. Si bien encontró que el IMC estaba asociado con un mayor riesgo de muerte, señaló que la relación no era lineal y que otros factores, como la distribución de la grasa corporal, también eran relevantes.
El IMC y las condiciones de salud: diabetes, enfermedad cardiovascular y más
El IMC se ha vinculado a diversas condiciones de salud, incluyendo diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y problemas hepáticos. Sin embargo, es esencial reconocer que estas asociaciones no siempre implican causalidad directa. Un estudio en el «Journal of the American Medical Association» destacó la necesidad de considerar otros factores de riesgo además del IMC al evaluar la relación con la diabetes.
Más allá del IMC: herramientas adicionales
Dada la complejidad de la salud, muchos profesionales de la salud abogan por utilizar herramientas adicionales junto con el IMC. La medición de la circunferencia de la cintura, la composición corporal y la evaluación de factores de riesgo metabólicos proporcionan una imagen más completa.
El papel de la composición corporal: ¿grasa o músculo?
La composición corporal (proporción de grasa, músculo, agua y hueso) es mucho más informativa que el IMC por sí solo.
En consulta, podemos valorar tu masa magra, grasa visceral y riesgos reales para tu salud mediante bioimpedancia o pliegues.
Alternativas y complementos al IMC: ¿son más precisos?
Hoy existen herramientas más completas para valorar el estado nutricional:
- Medición de circunferencia de cintura
- Relación cintura/estatura
- Bioimpedancia (BIA)
- Perfil lipídico y analíticas metabólicas
Todo esto permite hacer un diagnóstico más preciso, más allá del número del IMC.
Conclusiones: considerando la complejidad de la salud
El IMC puede darte una primera orientación, pero no debería ser el único criterio para evaluar tu salud.
Una visión completa requiere valorar hábitos, composición corporal y marcadores clínicos.
Si te preocupa tu peso, lo importante no es el número en la báscula, sino cómo estás por dentro.
Preguntas frecuentes sobre el IMC
¿El IMC sirve para todo el mundo?
No. En niños, personas mayores, atletas o embarazadas, el IMC no refleja de forma fiable la salud corporal.
¿Puedo estar sano con un IMC alto?
Sí, si tu masa muscular es elevada y tus marcadores clínicos están bien. El peso no lo es todo.
¿Qué IMC es considerado “normal”?
Entre 18,5 y 24,9 kg/m², según la OMS. Pero ese rango no asegura que estés metabólicamente sano.
¿Es mejor hacerse una bioimpedancia?
Sí, si buscas una evaluación individualizada. Mide grasa, músculo, agua y permite ajustar la pauta nutricional.
¿Por qué se sigue usando el IMC?
Porque es barato, rápido y útil a nivel poblacional. Pero debe ir acompañado de otras pruebas en el contexto clínico.

Farmacéutica y dietista-nutricionista colegiada CV00443, fundadora y directora de Nutt Consejo Nutricional, un centro de referencia en nutrición clínica y digestiva en Valencia. Desde hace más de 16 años ayudo a las personas a mejorar su bienestar físico y emocional a través de una alimentación personalizada, basada en la evidencia científica y en la escucha real del cuerpo.
Mi trabajo se centra en entender la causa de los síntomas, no en poner parches temporales. En consulta abordo desde patologías digestivas complejas —como SIBO, disbiosis intestinal, síndrome del intestino irritable, histaminosis o intolerancias alimentarias— hasta desequilibrios hormonales vinculados a la perimenopausia, la menopausia o el hipotiroidismo, sin olvidar la influencia de la microbiota, el estrés y las emociones en cada proceso metabólico.
Formada en Farmacia y Nutrición Humana y Dietética, siempre he buscado unir la mirada científica con la comprensión humana. Mi enfoque no es solo técnico: creo que comer bien no es seguir una lista de prohibiciones, sino reconciliarse con la comida y con el cuerpo, aprendiendo a interpretarlo y a cuidarlo. Por eso, en Nutt trabajamos con un equipo multidisciplinar que integra nutrición, psiconutrición, educación alimentaria y terapia de apoyo, ofreciendo soluciones completas y sostenibles.
En los últimos años me he especializado en nutrición hormonal femenina y menopausia, un campo en el que combino la práctica clínica con la divulgación científica. Creo firmemente que la salud de la mujer no puede reducirse a calorías o peso, sino que necesita entender su fisiología, sus cambios hormonales y su historia vital. Por eso divulgo activamente sobre temas como los fitoestrógenos, la resistencia a la insulina en la perimenopausia, el papel de la microbiota en la regulación hormonal o la relación entre alimentación, descanso y deseo sexual.
Además de la práctica clínica, soy colaboradora habitual en medios de comunicación nacionales como ABC Bienestar, donde publico artículos semanales sobre nutrición y salud con rigor y lenguaje cercano. También participo en espacios televisivos como Saber Vivir o À Punt, y en medios locales como Levante TV, siempre con el objetivo de acercar la ciencia de la nutrición al día a día de las personas. Mi labor divulgativa busca desmontar mitos, ofrecer claridad y empoderar a quienes buscan mejorar su salud sin caer en dietas restrictivas ni soluciones milagro.
He formado parte de distintos proyectos educativos y charlas profesionales, y actualmente compagino la dirección de Nutt con la escritura de un libro sobre la menopausia —una obra que combina ciencia y narrativa para ayudar a las mujeres a entender esta etapa con libertad y autoconocimiento—. También diseño protocolos personalizados de nutrición digestiva, hormonal y metabólica, adaptados a cada paciente, porque no hay dos organismos iguales ni dos historias de salud idénticas.
Mi propósito es acompañar a las personas a reconectarse con su cuerpo desde la comprensión y la ciencia, guiarlas con cercanía y ofrecerles herramientas reales para recuperar su energía, su bienestar digestivo y su equilibrio hormonal. En Nutt trabajamos con esa filosofía cada día: alimentar con propósito, enseñar con evidencia y cuidar con empatía.
Si deseas saber más sobre cómo la nutrición puede transformar tu salud digestiva, hormonal o emocional, te invito a descubrir mi trabajo en Nutt, leer mis artículos en prensa o agendar una primera consulta personalizada. Porque cuidar de ti empieza por entenderte.
